Pyme gestionada como una corporación, va directo a su perdición

Introducción a la complejidad (III)

la empresa es un organismo vivo

He comentado en el artículo anterior que la ley de Ashby expresa que ningún organismo de gestión puede controlar totalmente un sistema de una variedad superior a la suya. En el sistema complejo que es una empresa, el control y la evolución son dos tendencias prácticamente opuestas.

El modelo tradicional (corporativo) está basado en el centralismo. Centraliza la información, el poder y el control en el vértice de la pirámide. Si esta estructura presenta determinadas ventajas, también conlleva consecuencias indeseadas asociadas a una importancia renuncia. En efecto el reducir la variedad del sistema humano gestionándolo como cualquier otro recurso permite aumentar el control pero implica renunciar a mucha capacidad de adaptación, flexibilidad y aportaciones creativas del personal. Una estructura centralizada es sostenible para las corporaciones pero es una estancación.

El centralismo y la reducción de la variedad humana tiene, a su vez, consecuencias negativas sobre la motivación y la implicación del personal. Al suscitar un trabajo impersonal, mecanicista y más enfocado al respeto de las normas y de los procesos que a resolver situaciones problemáticas y a evolucionar, resta mucho sentido al trabajo. Esto genera incoherencias al personal debidas a varias exigencias contradictorias: una por ejemplo es pedirle que, a la vez, tenga iniciativas innovadoras pero no replantee nada de lo que hay. Los trabajadores no se implican en tareas que los colocan en paradojas.

Esto una situación asumible para las corporaciones cuyos objetivos – debido a su dependencia del accionariado – se sitúan a corto plazo pero que disponen de un poder de mercado y de recursos económicos suficientes como para compensar sus ineficacias estructurales. No es la mejor solución ni tampoco la más interesante para ellas, pero adoptar un modelo de management alternativo requiere algunos cambios radicales en sus principios fundamentales, que los corporaciones más grandes y pesadas tienen más difíciles y asustadizo de acometer.

Las Pymes constituyen un caso muy diferente. Su evolución y competitividad, por no decir su supervivencia, dependen de factores prácticamente opuestos, es decir de su capacidad de adaptación creativa a los cambios y de su flexibilidad. Si la fuente más importante de valor a corto plazo de las corporaciones procede de la bolsa, no cabe duda de que, tanto a corto como a largo plazo, la de las Pymes son sus clientes.

Estrategias en un entorno complejo-color

Al fin y al cabo, la elección de un modelo de management y de una estructura organizativa son estrategias para alcanzar objetivos con los medios disponibles. Ni los primeros ni los segundos son idénticos entre las corporaciones y las Pymes. No deberían, por tanto, utilizar el mismo modelo.

Las corporaciones tienen suficiente poder de mercado, económico y político como para sostenerse con un modelo cartesiano. No así las Pymes cuyo evolución y supervivencia radican en poder adaptarse mejor a la complejidad de su entorno, lo que pasa por la adopción de un modelo y de una estructura sistémicos.

 

(Extracto del capítulo sobre Sistémica y organizaciones del libro: La Organización Fractal)

Sobre nosotros

Experto en el factor humano en las empresas. Más de veinte años de experiencia que incluyen la creación de empresas y su dirección, la actividad de consulting y de formador. Creador del modelo de organización fractal FractalTeams® que incluye la Dirección Por Misiones.

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