La paella y el reloj

Introducción a la complejidad (I)

Introducción a la complejidad

 

« En el fondo la música, si la miras nota por nota, no es gran cosa».

Philippe Geluck

 

Desde Platón, nuestra tradición cultural descansa en un paradigma de simplificación que afecta nuestra manera de pensar y nuestros comportamientos.  Reforzado y desarrollado por el método cartesiano, este paradigma pretende racionalizar la realidad reduciéndola a conceptos sencillos y ordenados, encadenados unos a otros con un causalidad lineal para hacerlos más fáciles de manipular.

El enfoque alternativo al paradigma de la simplicidad, es el de la sistémica, un enfoque científico a la complejidad, que las ciencias llamadas exactas, procedentes del pensamiento cartesiano, no pueden tratar adecuadamente.

Pero ¿qué es la complejidad?

En el lenguaje coloquial, utilizamos complejo para referirnos a algo difícil de entender o gestionar, o bien como sinónimo de complicado. No es el significado que le da la sistémica, o teoría general de los sistemas.

Complejo es aquello que no es simple. Un reloj es algo simple. Una paella algo complejo. Llamamos simple un conjunto de elementos tal que el todo que forman es la suma de sus componentes. Conociendo las propiedades de cada componente de un sistema simple, así como las reglas que los une, podemos determinar cuáles serán las propiedades del conjunto y sus funcionalidades.

El número de componentes no es criterio, ni lo es lo difícil que resulta para un profano entender su funcionamiento. Por esto un reloj es algo simple (que no sencillo). Puede que intervengan muchas piezas de delicada fabricación o ajuste, puede que haga falta una larga formación para ser capaz de diseñar alguno, pero no deja de ser simple. Cualquier relojero viendo los planes de un reloj podrá determinar cuál será el resultado cuando se fabrique y se monte y, sobre todo, todos los relojes fabricados según los mismos planes y procesos funcionarán igual, porque serán iguales.

Una paella, sin embargo, es algo complejo. Tal vez por esto existan concursos de paellas durante las fiestas valencianas. Durante las Fallas, se entrega a los concursantes los mismos ingredientes, suministrados por la organización. Arroz, carne, verdura, agua y leña. Luego un jurado concederá los premios en función de los resultados.

La paella es compleja porque las propiedades del plato terminado no se hallan en sus ingredientes, y que tampoco la aplicación de una receta confirmada garantiza el éxito. El resultado final, en el que interviene el sabor y la textura, se debe a las interacciones entre los ingredientes, a la aplicación del fuego y a la mano del cocinero. El resultado conserva siempre cierto grado de imprevisibilidad, y a un cocinero experimentado le puede salir una paella mejor o peor.

La sistémica llama al sabor de la paella una propiedad emergente. No es producido por ninguno de los ingredientes en concreto, sino por la forma en la que interactúan los unos con los otros. Un reloj no tiene propiedades emergentes.

Se puede conseguir cierta constancia de resultados haciendo paellas, pero no utilizando criterios y métodos propios de la tecnología, sino modelizaciones, que son los métodos de la sistémica, de los que hablaremos en otro capítulo.

Una familia constituye un sistema complejo. Aunque sólo tenga tres miembros. A fortiori por tanto cuando hablamos del conjunto que forman los trabajadores de una empresa. Por muy elaborados que sean los procedimientos ingenieriles de gestión y los métodos mecanicistas, no permiten entender ni controlar el funcionamiento de un grupo social en interacción con su entorno. Esto es el campo de la sociología y de la psicología social, ambas especialidades siendo sistemistas.

En el pensamiento cartesiano, todo efecto procede de una causa, una misma causa provoca el mismo efecto. Así ocurre con una fila de dominós debidamente alineados para que la caída del primero genere la caída sucesiva de los demás. El efecto dominó es lineal porque la propagación del efecto se hace de forma secuencial. Un sistema puede no serlo si el efecto produce una retroacción, la cual afecta y modifica la causa inicial, creando recursivamente una nueva causa. Eso es: un sistema deja de ser lineal cuando una consecuencia modifica la causa que la provocó.

El billar americano de quince bolas constituye una ilustración habitual. Al principio del partido le das con el taco en la bola blanca, la cual golpea con fuerza otra bola y puede poner en movimiento un número indeterminado de bolas. A su vez, la ruta de estas bolas puede cruzarse con la de cualquier otra y modificar su trayectoria.

Algo similar ocurre en la gestión de los grupos de personas. Una decisión que afecta a unas pocas personas, o a una sola, puede desembocar en una reacción en cadena que afecte a toda la organización, en función del contexto social y de la sensibilidad psicológica del momento. Es así como la negación de una prima a un solo trabajador puede llevar a una huelga general en toda la empresa.

Este texto es un extracto del libro La Organización Fractal

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Experto en el factor humano en las empresas. Más de veinte años de experiencia que incluyen la creación de empresas y su dirección, la actividad de consulting y de formador. Creador del modelo de organización fractal FractalTeams® que incluye la Dirección Por Misiones.

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