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LAS FALACIAS DEL TECNOMANAGEMENT
La verdadera crisis está en la dirección del personal |

[ Autor: Michel Henric-Coll ] |
Postura win-lose
El tecnomanagement ha convertido a los Recursos Humanos en una simple variable de ajuste, considerados desde una perspectiva casi única de costos. Su planteamiento es que cada dólar más que va al bolsillo de un empleado, es un dólar menos en el bolsillo de los accionistas. Es cierto que está dispuesto a gastar dinero a favor del personal, pero siempre y cuando pueda certificar que este gasto va a redundar positivamente en el rendimiento de las inversiones de los propietarios de la corporación. De una forma general, si los pronósticos de resultados económicos del ejercicio son más favorables que la media de la competencia, es bueno dedicar dinero a los Recursos Humanos, porque si se repartiera este dinero a los accionistas, podría crear un peligroso precedente, engolosinar a los inversores, que podrían caer en la tentación de seguir exigiendo un rendimiento superior al del mercado. Por el contrario, si los pronósticos de resultados son inferiores a la media, se convierten en intolerables, porque podrían – es probable – inducir a los inversores a desinvertir en esta empresa y dirigir su dinero a otra.
Víctima de exigencias a corto plazo, y poco conscientes – a pesar de los discursos políticamente correctos destinados a engatusar al personal – los tecnomanagers se sienten incapaces de explicar a los accionistas que hay que saber renunciar a un resultado hoy para conseguir uno mayor mañana. Difícil lo tienen, no me cabe duda, sobre todo porque todas las corporaciones han adoptado el mismo discurso: “inversor, tendrás tu dinero, y lo tendrás enseguida”.
En todo caso, el planteamiento de los tecnomanagers es una posición “win-lose”, yo gano si tú pierdes. Ven el mundo como una tarta que estuviera partida en dos porciones desiguales y piensan que para que ellos se lleven el mayor trozo, es necesario que otros se lleven el menor. No es nada fácil saber si “el otro” está ganando más que nosotros, pero darse cuenta de que el otro pierde resulta más fácil, porque se queja mucho. Instalándose en un sistema que produce insatisfacción controlada permanente, los tecnomanagers tienen la sensación de que ellos están ganando. Si el personal no se queja, algo malo está ocurriendo, podría ser que ellos sean los que ganan.
A corto plazo, un enfoque competitivo puede salir más beneficioso, pero seguir ganando implica que los demás acepten seguir perdiendo; lo cierto es que si siempre ganar puede resultar agradable, siempre perder provoca amargura y afán de revancha. Tarde o temprano los cooperativos más convencidos se cansan de ser víctimas y pasan a jugar el juego de la rivalidad... y todo el mundo se esfuerza en hacer perder a los demás.
Un enfoque competitivo general provoca frustraciones, sentimientos de injusticia, refuerza la desconfianza y provoca tensión y ansiedad. A su vez, tiene consecuencias negativas sobre la motivación, la confianza en la organización y en la posibilidad de lograr los objetivos. Todos los estudios sobre las relaciones llamadas genéricamente “win-win” (o ganador-ganador) lo demuestran: con el plazo del tiempo, la posición “yo gano si tú pierdes” termina siempre en que perdemos los dos.
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