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LAS FALACIAS DEL TECNOMANAGEMENT
La verdadera crisis está en la dirección del personal |

[ Autor: Michel Henric-Coll ] |
Hacia un management en Lógica Difusa
Los instrumentos de medición del tecnomanagement operan en lógica absoluta, es decir, con fronteras rectas. Hablamos de frontera recta cuando los valores que discriminan la pertenencia a un grupo u otro son valores fijos. Así, si consideramos el conjunto de las personas que miden menos de 1,80 m, estaremos hablando de una frontera recta, y precisa al milímetro o más si queremos. Aquel que mide 1,799 m pertenece al grupo de los tamaños inferiores, por muchos decimales que añadamos detrás de “1,7”.
Cambiemos el vocabulario, y llamemos a aquellos que miden menos de un metro ochenta: los bajitos, y aquellos que miden un metro ochenta o más: los altos. ¿Es realmente una discriminación relevante la discriminación entre Armando – que mide exactamente 1,79m y Bonifacio que mide 1,805 m? ¿Encontraremos exactamente estas medidas cada vez que mediremos a los interesados, es realmente un valor constante? Sin embargo, es discriminatorio. Esto es el problema de las mediciones en fronteras rectas, que pueden aplicarse perfectamente a determinadas elementos, pero no tienen pertinencia cuando se aplican a otras.
La lógica difusa autoriza fronteras flexibles, modulables, adaptables a la naturaleza del objeto de la medición, y mucho más pertinentes para conjuntos fluctuantes. Desde luego, todo lo que está relacionado con la psicología y la sociología humana tiene fronteras difusas: ¿mucho, medianamente o poco cariñoso; buen, mediocre o mal compañero; poco, medianamente o muy implicado en su trabajo?
El EFQM, o la Gestión por Competencias, usan y abusan de valores con fronteras rectas, números con tres o cuatro decimales que suman, restan, multiplican y dividen, confiriéndoles así carácter de certeza indiscutible. Pero muchas de las verdades del EFQM y de la Gestión por Competencias no dejan de ser paralogismos, e ilusión de que la calidad de un resultado matemático podría ser superior a la calidad de los datos captados. Cuando nos referimos a aspectos psicológicos y sociológicos de los trabajadores, deberíamos imprescindiblemente definir y utilizamos criterios y métodos propios de la Lógica Difusa.
Las fronteras rectas son la base del razonamiento capcioso de Aristóteles, en la explicación del sofisma de Zenón de Elea conocido como Aquiles y la tortuga.
Una tortuga sale primera, con su paso señorial y comedido. Aquiles sale en su persecución después de que la tortuga haya recorrido cierta distancia significativa. Al cabo de un tiempo, Aquiles – corriendo - habrá recorrido la mitad de la distancia que le separa de la tortuga. Al cabo de otro tiempo, la mitad de esta nueva distancia; otro momento más tarde, la mitad de la nueva distancia, y así sucesivamente.
Por acercamiento progresivo, Aquiles recorrerá una colección de distancias que son siempre la mitad de lo que le separa de la tortuga, mitad que se convierte cada vez en más pequeña, hasta representar centímetros y luego milímetros, y décimas de milímetro. Pero analizado como una sucesión de distancias sucesivas, Aquiles nunca alcanzará a la tortuga, puesto que por muy pequeña que sea la distancia – y considerando esta como una frontera totalmente recta (o absoluta) – nunca será nula.
El caso de Aquiles fue usado por Zenón para demostrar, también con un razonamiento capcioso, que el movimiento es imposible. La falacia del razonamiento nos resulta obvia, pero el razonamiento es intachable. Son sus premisas, y la forma de plantear el problema, lo que falla. Veremos que el tecnomanagement cae en los mismos errores, aunque no son tan evidentes, y que las conclusiones de sus razonamientos y las consecuencias a las que llevan, resultan igual de equivocadas.
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