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LAS FALACIAS DEL TECNOMANAGEMENT
La verdadera crisis está en la dirección del personal |

[ Autor: Michel Henric-Coll ] |
Falta de sentido
El sentido de la vida puede ser Universal o Personal. Es personal cuando está determinado por una libre elección individual; es universal cuando se impone a uno por razones políticas, culturales, religiosas o por alguna ideología ajena que elimina – o esconde - el libre albedrío.
El tecnomanagement intenta imponer una visión universal del sentido de la vida: el sentido económico, propiciador de la entrega del Cruzado, hasta el sacrificio si es necesario, para asegurar el triunfo de la ideología corporativa sobre los infieles. Esta visión desemboca en un sentimiento de culpa, de responsabilidad no asumida, de lastre para la sociedad cuando el trabajador siente que no está a la altura del sentido de la vida propuesto por la corporación, sensación que adquiere en determinadas circunstancias niveles dramáticos.
La fuerza de esta propuesta se entiende mejor cuando se observa como la dirección y comunicación paradójicas consiguen despojar a las tareas de los trabajadores de sentido, de una finalidad comprensible, lógica y admisible para ellos.
El ser humano es, por esencia misma, un ser en busca de sentido, de una finalidad de su existencia.
Para quienes no han podido desplegar el sentido de sus vidas, el pasado se convierte en una carga que se arrastra, el presente en un problema y el futuro es una amenaza.
Victor Frankl
No obstante, creo que con el sentido de la vida sucede lo mismo que con la felicidad, es algo que no existe como tal, sino que es la suma de distintos momentos que nos hacen sentir bien (en el caso de la felicidad) o de ocupaciones en las que encontramos una finalidad (en el caso del sentido de la vida). Sin despreciar la posibilidad de una vida dedicada por completo a perseguir una finalidad existencial única, y de la que tenemos varios ejemplos históricos (la Madre Teresa de Calcuta, Pierre y Marie Curie, René Caillié…), creo que en la mayoría de los casos, el sentido de nuestra existencia se halla parcialmente en cada pequeño momento, y en las tareas más inocentes. Tal vez sea una razón por la que los humanos, salvo escasas excepciones, necesitan que sus esfuerzos estén justificados por alguna clase de finalidad. Cuando carecen de la más mínima, se pierde la motivación al esfuerzo, la ilusión por hacer, y cuando vivimos un periodo demasiado largo sin dedicarnos a algo que tenga sentido y finalidad, nuestra existencia puede volverse vacía, y podemos fácilmente perder la ilusión para vivir.
La logoterapia, creada por Victor Frankl44, consiste precisamente en tratar a aquellos que padecen indiferencia hacia la vida, mostrándoles que han sido capaces de encontrar en el pasado, grandes momentos y ocupaciones con sentido, y ayudarles así a reanudar con ocupaciones que lo tenga para ellos.
El hombre se aliena al trabajo – y puede terminar literalmente desposeído y despersonalizado – porque necesita el trabajo, no sólo como fuente de recursos económicos, sino como fuente de sentido existencial, para la realización de sí mismo. El ser se construye a partir de lo que hace, y es a través de su obra que el hombre encuentra, o refuerza, su identidad, y el trabajo es dónde mejor se le brinda esta posibilidad. Por eso el trabajo le mantiene atrapado en un doble vínculo – “no puedo vivir contigo ni sin ti” – del que no puede escapar salvo por la neurosis o la dimisión existencial, que en algunos casos cada vez más frecuentes, pueden llevarles a renunciar a la vida.
Si queremos disponer de trabajadores motivados, implicados e ilusionados, hemos de proponerles trabajos con contenido, trabajos en los que pueden hallar sentido y finalidad, y nuestra responsabilidad como encargados de su gestión debe ser no quitárselo.
“Una tercera parte, más o menos, de mis enfermos carece de una dolencia clínicamente comprobable. Su verdadera enfermedad radica en la falta de objetivo, en la falta de sentido de vida45”.
MANIPULACIÓN Y ESPEJISMO
“Accesible, abierto, el nuevo management juega en un registro más íntimo, más participativo. Desde fuera, da ganas. Desde dentro, uno se da cuenta de que no ha cambiado nada: sobre un fondo de impostura, de ataques personales, de “toxicidad emocional” (como lo llaman los conductistas americanos) y de dictadura de la felicidad, las relaciones son violentas y las jerarquías siempre presentes46”.
La manipulación del tecnomanagement consiste en intentar hacer creer al personal algo que los altos directivos saben ser falso. “Es obrar disimuladamente de tal manera que los demás accedan a hacer lo que nosotros queremos que hagan, es manipulación. A diferencia de la coacción, que impone al otro lo que no desea – o se niega a hacer – la manipulación está enfocada a conseguir su colaboración voluntaria. Carece de ética porque “impide que sus opiniones y actuaciones se desarrollen natural y libremente47”.
El sistema genera problemas psicosociales y pide que sean sus víctimas quienes los resuelvan. Genera estrés, pero en lugar de modificar su organización y funcionamiento, devuelve la responsabilidad de la solución a los trabajadores, culpándoles de mala gestión de la ansiedad cuando se les desborda. Es un problema sin solución porque el tecnomanagement no tiene por objetivo un determinado nivel de rendimiento, sino en cada momento el máximo. Al considerar los recursos humanos como un variable de coste, las exigencias de rendimiento no tienen límite, son simplemente: siempre más. Tensar la cuerda hasta que se rompa, y cambiar de cuerda en este caso. Tal como está pensado ahora, el componente humano de la organización está condenado a estar permanentemente al borde de la ruptura.
44. Victor Frankl. www.viktorfrankl.org y www.logoforo.com.
45. Karl Jung.
46. Alexandre des Isnards, Thomas Zuber. L’open space m’a tuer. Hachette.
47. Diccionario de la RAE.
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