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LAS FALACIAS DEL TECNOMANAGEMENT
La verdadera crisis está en la dirección del personal |

[ Autor: Michel Henric-Coll ] |
Sofismas de composición
Cometemos un sofisma de composición cuando creemos que lo que es cierto para algunos elementos es necesariamente cierto para el todo. Por extensión: que lo que es cierto a pequeñas dosis sigue sendo cierto cuando se aplica a grandes dosis.
El ejemplo clásico de un sofisma de composición es el del calvo: si arranco un cabello de una persona, no lo hago calvo. Si le arranco un cabello más, tampoco lo convierto en calvo, ni si sigo arrancando un cabello unas cuantas veces. Por lo que podría imaginar que continuando arrancando un cabello a la vez, nunca lo dejaré calvo.
Otro ejemplo es que si me subo a la butaca del cine, veré mejor, si unas cuantas personas me imitan, verán mejor, pero es un sofisma de composición creer que si todo el mundo sube a su butaca, todos verán mejor. Por el contrario, nadie verá mejor y crearemos importantes riesgos de caída (y de frustración).
El tecnomanagement es autor o víctima de varios sofismas de composición:
- Creer que si una empresa gana al intentar ser la mejor, entonces todas las empresas ganarán procurando ser la mejor.
- Creer que si una empresa saca beneficios despidiendo a una persona, y luego a otra persona, entonces seguirá sacando beneficios despidiendo a más personal.
La sociedad también cae en un grave sofisma de composición, el de creer que porque gana cuando unos cuantas personas son muy competitivas, saldrá beneficiada si todos los ciudadanos se convierten en muy competitivos.
Yo creo que en este último caso, por el contrario, significaría el final de la sociedad, el retorno a la ley de la selva, y la desaparición progresiva de la humanidad, obcecada en que sólo puede quedar uno, lo que evoca el mito de los inmortales.
No es posible liberar energías para cambiar e inventar
cuando los empleados están demasiado preocupados
compitiendo unos con otros para complacer a los jefes.
Peter Senge
Estos sofismas de composición, no obstante, son el perfecto disfraz de los capitalistas especulativos – ¡que no se debe confundir con el capitalismo industrial! – que les permite librase de toda culpa. En efecto, si aceptamos que lo que es bueno para algunos es bueno para todos, entonces los capitalistas especulativos, a través de los tecnomanagers, obran para el bien común, sus beneficios son nuestros beneficios, sus intereses: nuestros intereses. “Es la transmutación de los egoismos individuales en comportamientos altruistas que justifica la búsqueda desenfrenada de resultados financieros28”.
Podemos calificar también de sofisma de composición la creencia de que lo que es bueno a pequeñas dosis es aún mejor a grandes dosis. “Una aspirina alivia el dolor de cabeza, dos hacen aún más efecto y más rápidamente, pues, tómate un tubo entero y estarás perfecto”. Es lo que ocurre con la competitividad en la empresa, puesto que un poco de competitividad interna es beneficioso, pongamos la dosis máxima. Roger Lambert29 realizó una serie de experimentos que permitieron relacionar el nivel de rendimiento en una tarea con el nivel de competitividad - cooperación entre miembros del grupo. Los resultados pueden verse en el diagrama siguiente, en el que el eje horizontal representa el nivel de competitividad entre miembros del grupo y el eje vertical el nivel de rendimiento y productividad del grupo.

Cuando el nivel de competitividad es nulo, el rendimiento también lo es. Cuando sube el nivel de competitividad, el rendimiento empieza subiendo hasta alcanzar un máximo, a partir del cual declina hasta convertirse en nulo para un nivel extremo de competitividad.
Paralelamente, se observa el nivel de comunicación entre miembros y el nivel de tensión. La comunicación es máxima cuando la competitividad es nula, y la totalidad de los mensajes son de naturaleza relacional. Progresivamente, los mensajes funcionales (sobre cómo realizar las tareas) van sustituyendo a los mensajes relacionales, aunque el nivel de comunicación baja según una línea de ajuste casi constante cuya pendiente está indicada en la gráfica. Por su parte, el nivel de tensión de los miembros, esencialmente para forzar a los demás a cumplir con los propios intereses personales, aumenta desde cero cuando no hay competitividad alguna, hasta ser máximo cuando la competitividad es máxima.
Resulta muy importante comprender que hasta cierto nivel de competitividad, el rendimiento aumenta, pero que declina pasado un punto más o menos situado en la media hasta llegar a ser totalmente nulo.
La productividad global de un grupo de trabajo es el producto de la suma de las acciones individuales de participación (acciones directas) y de la suma de las influencias individuales de coordinación. Esta es la razón por la que el rendimiento se convierte en nulo cuando la cooperación también es nula. La cooperación reduce la cantidad de esfuerzos egocéntricos e intensifica la comunicación funcional sobre la coordinación de esfuerzos. La competitividad provoca exactamente el contrario: egoismos y aislamiento.
El hecho de que el rendimiento del grupo crezca cuando aumenta la competitividad interpersonal hace creer a muchos mandos y directivos que la relación entre competitividad y rendimiento es una recta de tipo y=ax+b. Sin embargo, son totalmente desconocedores de que, pasado el punto máximo, el rendimiento disminuye hasta poder anularse. Están cayendo en el sofisma de generalización que consiste en creer que si una pequeña dosis es beneficiosa, una dosis mayor lo será siempre más. Recuerde el ejemplo de la aspirina.
Este error les hace creer que cuando el rendimiento baja, es porque han relajado la presión sobre sus colaboradores y que estos se han acomodado, por lo que aumentan la presión y la competitividad. Así, muchos mandos y directivos mantienen a sus colaboradores en una situación parkinsoniana en el punto álgido de la curva, alternando presión competitiva con intentos de relajar la excesiva tensión, lo que se traduce por una comunicación paradójica.
28. Vincent de Gaulejac.
29. Roger Lambert. Coopération y compétition dans les petits groupes. Revue française de sociologie.
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