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LAS FALACIAS DEL TECNOMANAGEMENT
La verdadera crisis está en la dirección del personal |

[ Autor: Michel Henric-Coll ] |
6. CONCLUSIÓN
Las empresas deben ganar dinero porque, lo queramos o no, seamos conscientes o no, las riquezas que generan son el motor del progreso y desarrollo tanto de los individuos como de la sociedad. El dinero generado por las empresas se ve distribuido a toda ella – no plantearé aquí si de forma justa o injusta –a través de los impuestos y a través del consumo que realizan los actores: empleados, proveedores, inversores.
Cuando hablo de riquezas, no me refiero únicamente a la parte económica. La educación, la formación, la salud pública, las redes de transporte, la Administración forman también parte de las mismas. Es así que, cuando la persecución de beneficios se hace en detrimento de las demás producciones de riquezas, cuando perjudica a la salud mental de la población y a un modelo de sociedad deseable y sostenible, se convierte en tóxica. Necesitamos nuevos paradigmas de gestión del capital humano, y una organización que permita la aplicación de estos paradigmas. Una organización que genere dinero para los inversores, recursos y satisfacción para los trabajadores e, indirectamente, bienestar para la sociedad. El tecnomanagement no lo permite. Su estructura y sus fundamentos tayloristas y burocráticos chocan con los nuevos paradigmas de gestión que se requieren para cumplir las metas de sostenibilidad global y se oponen firmemente a la aplicación de soluciones salvo que sean marginales y provisionales. Disponemos de teorías adecuadas sobre el apoderamiento, la delegación, la motivación, el trabajo en equipo y mucho más, pero la estructura organizativa actual no permite sino una aplicación limitada y coyuntural que duele como zapatos estrechos. Nos parecemos a un niño ante uno de estos juguetes didácticos de Fisher Price que intentaría forzar la entrada de una pieza redonda por el agujero cuadrado. Intentamos crear piezas de diferentes formas y tamaños cuando es la caja lo que tenemos que cambiar. Es imprescindible sustituir los modelos tayloristas y burocráticos por otra forma de organización que permita otras maneras de pensar y de trabajar juntos.
¿Está condenado entonces el management de humanos a convertirse en inhumano? ¿Está condenada la empresa que busca la máxima eficacia a abusar de aquellos que se la pueden proporcionar? ¿Está condenada la sociedad humana a devorar a sus hijos cual Saturno en la mitología? Estoy convencido de que no, y que los efectos tóxicos del tecnomanagement no son más que el resultado de falacias, mitos y planteamientos equivocados. Hemos de revisar las premisas y reescribir los paradigmas, proponer nuevas organizaciones con nuevos valores, capaces de evitar los defectos y errores de las actuales. Por esto mi equipo y yo hemos desarrollado un modelo alternativo de sistema organizativo, pero esto, como dicen los cuentos, es otra historia.
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